lunes, 31 de mayo de 2010

2 días, una vida entera.

Ni siquiera sé cómo empezar esto. Creo que hace un mes esta historia comenzó extraña e increíblemente a través de sucesos que no se dan normalmente. Cualquiera no se levanta un día en la mañana y le pasan esas cosas. Lo único que sé que lo que viví hace unos días no es la culminación de algo, si no el comienzo de una etapa que la viviré lo mejor posible, porque creo que no me siento tal cual como soy, si no es con esa persona.

Es necesario arriesgarse siempre, si el miedo me hubiera consumido el día antes de emprender aquel viaje, seguiría aquí..con esa duda que te carcome el corazón y no te permite avanzar.

Recuerdo cada momento desde que salí de mi casa, con la humedad en el ambiente. Había sido una noche triste y la lluvia le ponía el ingrediente faltante para denominarla como tal. Iba con el tiempo en contra, el frío me hacía temblar junto con el nerviosismo obvio de saber que podía perder la oportunidad de verte…

Salió todo bien a pesar de todo, las dos horas que tuve que esperar otro bus, volaron mezclando palabras con otra persona que vivía cosas parecidas a mí, pero claro, la diferencia era que, yo intentaba disimularle los nervios de viajar esperando encontrarme con alguien especial.

Para mi sorpresa, el camino que recorrí fue lo más hermoso que he visto en años, la mayor parte vi la costa, es como si el mismo mar quisiera que lo recordara y no lo olvidara. Sonreí cuando me di cuenta de eso.  “Oye, yo nunca te olvidaré, en tus olas me siento como en casa”.

Nunca me podría acostumbrar a vivir en esa ciudad, la gente pasa por el lado tuyo y por otros sin percatarse de nada. Viven en su propio mundo, y se notaba demasiado que yo no era de ahí, veía algo que me sacaba de mis pensamientos y podía estar varios minutos observándolo.

¿Y que sigue? ¿El nerviosismo obvio de saber que te vería? No, eso ya lo dije… pero lo vuelvo a decir. Lo estaba, y nunca dejé de estarlo.

Era temprano aún y tenía la misma sensación del día anterior, era extraña. ¿Adónde hubieras ido, si sólo me esperabas ahí?. Última estación, salgo del vagón, saco el celular, miro…y ahí estás.

…de ahí en adelante, no te solté hasta que subí definitivamente con lágrimas en los ojos al segundo piso del bus semi-cama, andén 4.

: )

sábado, 22 de mayo de 2010

Gestos directo al corazón.

Sin título

 

Y de la nada te conocí

Aunque ni siquiera te vi

Pero claro, apareciste

Y jamás te desvaneciste.

Y ahora estás, estás pero no estás

Aún así no te dejaré jamás

Y diablos, que me cuesta escribir así

Pero espero que entiendas, que te quiero, yo a ti.

Por R. O.

lunes, 17 de mayo de 2010

¿Cuántas veces?

¿Cuántas veces es necesario terminar y volver a comenzar?

¿Cuántas veces es necesario decir “Basta” y “Gracias”?

¿Cuántas veces es necesario guardarse ciertas cosas y decir otras?

¿Cuántas veces es necesario buscar nuestra propia felicidad?

 

Es necesario hacerlo las veces que sean necesarias.

No hay duda de eso.

Hoy comienzo una nueva etapa y no estoy sola. En realidad nunca más estaré sola.

martes, 4 de mayo de 2010

One day…

Abrí lentamente los ojos, y sentía que no los había abierto definitivamente. Por entre las pestañas, lograba ver una silueta que a medida que pasaban los segundos se iba acercando más hacia mí. No estaba nerviosa, pero sentía cada parte de mi cuerpo reaccionando de una manera extraña, me gustaba esa sensación, me sentía viva…

 

Con un poco de miedo, apreté los párpados y me alejé unos pasos. Aquella persona me llamó por mi nombre, tan suave y tranquilo que se mezclaban perdiéndose con el sonido de las olas romper en la orilla..

 

¿Para dónde iba?, lo que sentía en mis pies ya no era esa arena un poco tosca, era algo más firme y húmedo. Claro, me acercaba a esas olas, mi cuerpo pedía a gritos juntarse con el mar y volverse uno. De pronto perdí aquella silueta que se acercaba a mi..así que entreabrí nuevamente mis ojos y allí estaba, un poco lejos..ya había avanzado demasiado.

 

El agua estaba cálida, el sol se despedía y llegaba el momento del día que más amaba: el Atardecer. Pero yo sabía que ese atardecer le faltaba algo, le faltaba aquella silueta que me observaba impaciente.

 

Alcé un poco la mano hacia adelante y abrí completamente mis ojos.

 

-Ven, amor..-